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lunes, 20 de junio de 2011

La sonata a Kreutzer

En su Opus 47, Ludwig van Beethoven, da a  conocer la sonata para violín y piano n.o 9, más comúnmente conocida como la Sonata de Kreutzer. Esta obra fue de gran trascendencia a nivel artístico, ya que inspiró al famoso pintor René Prinet y al escritor que hoy nos reúne, León Tolstói, entre muchos otros; su influencia más recientemente ha llegado hasta el ballet.
Sin embargo, esta pequeña reseña trata sobre el libro que lleva el mismo título que la sonata n.o 9 de Beethoven, una obra de talante moralista por antonomasia, revolucionaria y única a la hora de tocar el tema de la sexualidad. Su carácter revolucionario llegó a ser tal que la obra fue censurada y prohibida tanto en EE.UU. como en la Rusia natal del autor.
Probablemente esta pequeña narración quede eclipsada por las más conspicuas obras del mismo autor (Ana Karenina & La Guerra y la Paz), no obstante es digna de atención y tiempo. Para mi sorpresa, Tolstói hace una lectura sobre el rol femenino en su sociedad (Rusia Zarista al final del siglo XIX) que es digno de análisis; aún sin compartir muchas de las declaraciones del afamado escritor, debo admitir que sus afirmaciones son sorprendentes.
El tema es la sexualidad, y más precisamente la abstinencia sexual. Un hombre narra después de una relativamente extensa introducción, el por qué del asesinato de su esposa, llevado a cabo por sus propias manos. Como ya se dijo, es un tratado moralista, con opiniones poco frecuentes, las cuales deben ser leídas a la luz de la biografía del escritor – por la naturaleza de este artículo no se llevará a cabo la nota biográfica – para poder desarrollar cierta empatía de esa que es tan importante previo a emitir un juicio.
Termino así el proemio y les dejo con dos fragmentos de la obra – uno más largo que otro –  que defiende todo lo precedente y espero los incite a leer este gran libro.


**************************

I

Ustedes afirman que las mujeres de nuestra sociedad tienen intereses distintos a los de las mujeres de las casas de lenocinio. Yo digo que no, y voy a probárselo. Si los seres difieren entre sí según el objeto de su vida, según su vida interior, eso debería reflejarse también en su exterior, y su exterior será diferente. Pues bien; compare usted a las miserables, a las menospreciadas, con las mujeres de la más alta sociedad; el mismo vestir, las mismas modas, los mismos perfumes, la misma desnudez de brazos, de hombros y de pecho, el mismo polisón, la misma pasión por las piedras preciosas, por los objetos brillantes y muy caros, las mismas diversiones, bailes, músicas y cantos. Las primeras atraen por todos los medios; las segundas también. ¡Ninguna diferencia, ninguna! En severa lógica, lo que hay que decir es que las prostitutas a corto plazo son generalmente menospreciadas, y las prostitutas a largo plazo, estimadas.

 II

— ¿Se ha hecho usted cargo de que sólo de esto dimana ese poder de las mujeres, bajo el cual padece el mundo?

— ¿Cómo, el poder de las mujeres? —dije yo—. ¡Si los derechos están principalmente del lado de los hombres!

— ¡Si, sí, eso precisamente! —me interrumpió—. Eso es lo que yo quiero decir, y lo que explica el fenómeno extraordinario de que por un lado la mujer se vea reducida al último grado de humillación, y que por otro que impere. Así como los judíos con el poder del dinero se vengan de su servidumbre, así hacen las mujeres. "¡Ah! ¿Queréis que no seamos más que mercaderes? Como mercaderes, nos haremos dueños de vosotros", dicen los judíos. "¡Ah! ¿Queréis que no seamos más que objetos de sensualidad? Muy bien. Mediante la sensualidad, os doblegaremos bajo nuestro yugo", dicen las mujeres. La falta de derechos de la mujer no consiste en no poder votar o ser juez. Cosas que tampoco constituyen un derecho, sino en que no es igual al hombre en sus relaciones sexuales, en que no tiene el derecho de usar del hombre y abstenerse de él, el derecho de elegirlo, en vez de ser elegida. Dice usted que eso sería abominable. ¡Bueno! Entonces que tampoco el hombre tenga esos derechos. Pero el caso es que ahora la mujer está privada de este derecho que tiene el hombre. Y entonces, para compensar esta falta de derecho, actúa sobre la sensualidad del hombre, lo subyuga por la sensualidad, de modo que él sólo elige formalmente, pero en realidad quien elige es la mujer. Una vez en posesión de sus recursos, abusa de ellos y adquiere un poder terrible.

—Pero, ¿en dónde ve usted ese poder excepcional?

— ¿En dónde? Pues en lo que quiera, en todo. Visite usted las tiendas de una gran ciudad. Allí hay millones y millones; allí es imposible estimar la enorme suma de trabajo que se consume. ¿Hay algo para uso de los hombres en las nueve décimas partes de esas tiendas? Todo el lujo de la vida es exigido y sostenido por la mujer. Examine usted las fábricas. La mayoría producen adornos inútiles: coches, muebles, juguetes para la mujer. Millones de hombres, generaciones de esclavos, mueren destrozados por aquellos trabajos forzados, tan sólo por los caprichos de las mujeres. Las mujeres, a modo de soberanas, guardan como esclavos sujetos a un duro trabajo a las nueve décimas partes del género humano. Y todo porque se las ha humillado, privándolas dé derechos iguales a los nuestros. Y entonces se vengan explotando nuestra sensualidad y atrapándonos en sus redes. Sí, a eso se reduce todo. Las mujeres se han transformado a sí mismas en un arma tal para dominar los sentidos, que un hombre ya no puede permanecer sereno en su presencia. En el momento en que un hombre se acerca a la mujer, inmediatamente queda bajo el influjo de ese opio y pierde la cabeza. Desde hace mucho me sentía yo desasosegado cuando veía una señora bien aderezada, en traje de baile, pero ahora esa vista me causa pura y simplemente terror. Veo algo peligroso para los hombres, algo contrario a las leyes, y me dan tentaciones de llamar a un guardia, de pedir protección contra el peligro, de reclamar que se quite de en medio aquel objeto peligroso. Usted se ríe —me gritó—, pero el asunto no tiene nada de gracioso. Estoy seguro que ha de venir un día —y quizá no esté lejos— en que se asombrará la gente de que haya podido existir una sociedad donde se permitan hechos tan atentatorios contra la tranquilidad pública como el de adornarse el cuerpo de la manera que se les permite a las mujeres para provocar la sensualidad de los hombres. Es lo mismo que poner trampas a lo largo de las vías públicas o en los paseos. ¡No!, es peor. ¿Por qué se prohíben los juegos de azar y no se prohíben las mujeres especialmente ataviadas para excitar a los hombres? Son mil veces más peligrosas.


Pueden acceder al libro haciendo click aquí.


jueves, 19 de mayo de 2011

El Túnel - Sábato

Este es un libro que llega a leer (de cabo a rabo) la gente que no lee, lo cual ya puede iniciar creando prejuicios, no obstante, es de los buenos libros que popularmente son leídos, al mejor estilo de 100 años de soledad, pero en otro grado. Sin duda alguna, El Túnel se ha convertido en un libro clásico de lectura obligatoria para la juventud latinoamericana.
En tamaño, el libro es relativamente pequeño, no obstante construye un microcosmos sumamente rico para las pocas páginas en que pervive. El secreto yace en que se narra todo en primera persona, desde la perspectiva de Juan Pablo Castel, nuestro protagonista, es un solitario pintor bonaerense que en su misantropía conoce a Maria Iribarne. Esta chica será el otro personaje importante, ya que conoce al pintor en una exposición y por un comentario que realiza, Castel ve en ella la única persona que entiende sus pinturas.
A partir de aquí Castel termina obsesionado con María, la busca por toda la ciudad, la encuentra y comienza una historia de amor, celos, demencia, frustración, paroxismo generalizado y cualquier exacerbación de sentimientos que pueda pensarse. Todo esto finaliza cuando en su locura Juan Pablo Castel ve como única alternativa matar a María.
Recomiendo mucho esta obra, ya sea para disfrutar de algo ameno o para regalarlo a un amigo no lector – joven preferiblemente –. También para los amantes de la literatura existencialista y policial, a los primeros les encantará y a los segundo los llegará a satisfacer.
En todo caso, los dejo con una viva muestra de lo que ofrece el gran maestro Ernesto Sábato, fallecido hace menos de un mes. Entre su gran obra literaria dejó 3 novelas e ingente cantidad de ensayos; esta novela es quizá la más reconocida de todas (no por eso la de mejor calidad). Sin más preámbulo, unos fragmentos de El Túnel:

Yo no decía nada. Hermosos sentimientos y sombrías ideas daban vueltas en mi cabeza, mientras oía su voz, su maravillosa voz. Fui cayendo en una especie de encantamiento. La caída del sol iba encendiendo una fundición gigantesca entre las nubes del poniente. Sentí que ese momento mágico no se volvería a repetir nunca. -Nunca más, nunca más- pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo.

[...] siempre he pensado que no hay memoria colectiva, lo que quizá sea una forma de defensa de la especie humana. La frase “todo tiempo pasado fue mejor” no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que -felizmente- la gente las echa en el olvido.

 
Puedo hablar hasta el cansancio y a gritos delante de una asamblea de cien mil rusos: nadie me entendería. ¿Se dan cuenta de lo que quiero decir?
La experiencia me ha demostrado que lo que a mi me parece claro y evidente, casi nunca lo es para el resto de mis semejantes.

Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos; ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estoy preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza.

[...] en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.

sábado, 16 de abril de 2011

Rayuela - Cortázar

La década de los sesentas significo un renacer de la literatura latinoamericana. Inevitablemente herederos del Popol Vuh e hijos de Martí, Darío y Asturias, cuatro insignes figuras emergen de entre las dictaduras, guerra fría, peronismo, Banana Republics, etc., el Boom latinoamericano lloraba para captar su primer hálito. No obstante, aquí solo cabe hablar de una de todas ellas, a mi parecer la más completa (literariamente hablando), Julio Cortazar.
Esta obra que hoy reúne al escritor y al escritor de este blog, debería estar en dos listas, primeramente, la lista de libros completos (perfectos, no en gusto, sino en cuanto a lo absoluto), donde solo se pueden ubicar obras como El Quijote, Los hermanos Karamazov, En busca del tiempo perdido y el Ulises de James Joyce, obras de arte que se adueñan del mundo para reinterpretarlo, metarelatos que le dan sentido a la vida del hombre.
En segundo lugar, a diferencia de esta primera lista inexistente en la realidad, la lista de los mejores libros del mundo existente y bastante regular en todas sus versiones, no ostenta esta obra entre los primeros cien libros, no obstante, de la literatura en español, debería ubicarse entre los primeros quince puestos, por lo tanto sería lógico que algún día, tras una revaloración de la ingente fuerza que guarda esta obra, será ubicada en puestos de honor.

Contenido y estructura

Finalizada la apología personal, paso a una valorización más objetiva del libro. Rayuela es un libro que grosso modo se podría catalogar como grande, pesado, no apto para lectores amateurs o medios. Este es un libro que muchos empiezan y probablemente menos de la mitad termina.
¿Por qué es tan famoso Rayuela (aunque sea de nombre)? Este escrito tiene la peculiaridad de ser heredero de las vanguardias. En las propias palabras de Cortazar, el libro es un compromiso del autor por crear una novela distinta, necesitando la complicidad de un lector que este dispuesto a leer una novela diferente.
155 capítulos. Dos partes (1-56) (57-155), empero, no se deben leer ambas. El libro tiene dos órdenes, uno que es la lectura regular de la obra, que iría del capítulo 1 hasta el 56, finalizando allí la novela. Sin embargo, el lector puede optar por otro orden, que inicia en el capítulo 73 y finaliza en el 131; allí la gracia, allí la rayuela, ahí esta la fama de un libro que nadie lee, pero que se sabe que se lee raro. Al inicio de la novela viene este segundo y atractivo orden, el cual en realidad es el resultado de injertarle capítulos extra a la estructura primaria (1-56).

Resumen, consejos y observaciones

Resumen(0)
Añoraría poder resumir la obra, pero no puedo, es imposible, cualquiera que haya leído la obra, sabrá que para resumirla se necesitan mínimo veinte páginas. ¿No tiene tema central? Si y no, traducido: lean el libro.

Consejos (2)
  • Lean primero el primer orden y luego el segundo: Si bien la tendencia a desafiar la autoridad, el espíritu revolucionario y el extraño amor por lo alternativo que se vive en Latinoamérica en la actualidad tendería a sugerir que se lea de una buena vez el segundo orden, esto es un garrafal error.
    Si no se lee el primer orden (en el cual uno llega a amar el libro), el nivel de comprensión del segundo orden se pierde en un 80% o más. Es lógico que si este se encuentra montado sobre una primera estructura, es mejor y lo optimo, entender la primera estructura, y luego ahondar en eso.
  • Hagan una lectura compartida: Busquen un amigo, propónganse leer la obra y reunirse cada X días a discutir sobre la misma. De no hacer esto, pierden la delicia de la lectura. Este libro es un debate sobre la realidad, si bien fue publicado en 1963, hoy esta más vigente que nunca.
    Este ejercicio es exquisito con cualquier libro, pero el nivel de complejidad (perfección, completitud) de la obra, hace necesario este ejercicio, sino se pierden pistas para entender lo inefable.
  • Saquen tiempo: La lectura exige tiempo de investigación. Conocimiento (o un buen traductor) de francés, latín, italiano, alemán e inglés, resultan vitales para no perderse en este microcosmos cortazariano; textos y obras fundamentales del vanguardismo, conocimiento del mundo del jazz, entre otras muchas cosas, son vitales para intentar (que es lo más que logramos hacer en tan subjetivo trabajo) comprender este texto.

Observaciones (3)
  • Si se leen el segundo orden no leerán todo el libro: Para asiduos y observadores lectores (necesaria cacofonía), será sencillo encontrar que el capítulo 55 no es parte (por completo) del segundo orden.
  • El libro tiene múltiples lecturas, lo que justifica sus múltiples finales.
    • Hay un juego, un enigma y apuestas constantes sobre el qué va a pasar. La incertidumbre de lo cotidiano, concomitante a las casualidades es un tema digno de analizar a fondo. Busquen (presten atención a los) paralelismos.


    Rayuela (Fragmentos)

    Los dejo con unas cuantas frases y verdades sobre la obra, que es lo más que estoy autorizado hacer. La exégesis del libro sería un sacrilegio.

    (1: Capítulo 73)
    "(…) Se puede elegir la tura, la invención, es decir el tornillo o el auto de juguete. Así es cómo París nos destruye despacio, deliciosamente, triturándonos entre flores viejas y manteles de papel con manchas de vino, con su fuego sin color que corre al anochecer saliendo de los portales carcomidos. Nos arde un fuego inventado, una incandescente tura, un artilugio de la raza, una ciudad que es el Gran Tornillo, la horrible aguja con su ojo nocturno por donde corre el hilo del Sena, máquina de torturas como puntillas, agonía en una jaula atestada de golondrinas enfurecidas. Ardemos en nuestra obra, fabuloso honor mortal, alto desafío del fénix. Nadie nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette. (...)"

    (2: Capítulo 27)
    "—Amor, sexualidad. ¿Hablamos de lo mismo?
    —Sí dijo la Maga—. Si hablamos de amor hablamos de sexualidad. Al revés ya no tanto. Pero la sexualidad es otra cosa que el sexo, me parece."

    (3: Capítulo 29)
    "—No es por una cuestión de culpa, che. Sos dostoievskianamente asqueroso y simpático a la vez, una especie de lameculos metafísico. Cuando te sonreís así uno comprende que no hay nada que hacer."

    (4: Capítulo 37)
    "Le daba rabia llamarse Traveler, él que nunca se había movido de la Argentina como no fuera para cruzar a Montevideo y una vez a Asunción del Paraguay, metrópolis recordadas con soberana indiferencia."

    (5: Capítulo 51)
    "—Aquí —dijo Remorino, mostrándole un lugar del registro—. Vamos, que se le va a enfriar el café con leche. Antúnez firmó floridamente, saludó a todos y se fue con unos pasitos rosa que encantaron a Talita. El segundo piyama era mucho más gordo, y después de circunnavegar la mesita fue a darle la mano al administrador, que la estrechó sin ganas y señaló el registro con un gesto seco.
    —Usted ya está enterado, de modo que firme y vuélvase a su pieza.
    —Mi pieza está sin barrer —dijo el piyama gordo.
    La Cuca anotó mentalmente la falta de higiene. Remorino trataba de poner la Birome en la mano del piyama gordo, que retrocedía lentamente.
    —Se la van a limpiar en seguida —dijo Remorino— Firme, don Nicanor.
    —Nunca —dijo el piyama gordo—. Es una trampa.
    —Qué trampa ni qué macana —dijo el administrador—. Ya el doctor Ovejero les explicó de qué se trataba. Ustedes firman, y desde mañana doble ración de arroz con leche.
    —Yo no firmo si don Antúnez no está de acuerdo —dijo el piyama gordo.
    —Justamente acaba de firmar antes que usted. Mire.
    —No se entiende la firma. Esta no es la firma de don Antúnez. Ustedes le sacaron la firma con picana eléctrica. Mataron a don Antúnez.
    —Andá traelo de vuelta —mandó el administrador a Remorino, que salió volando y volvió con Antúnez. El piyama gordo soltó una exclamación de alegría y fue a darle la mano."

    Las citas se tomaron de esta edición de Rayuela, allí la encontraran online, en Scribd. 


    martes, 15 de marzo de 2011

    Esperando a Godot

    Teatro absurdo. Absurdo (tema recurrente del existencialismo), este es el epíteto bajo el cual se conoce la augusta obra de Samuel Beckett (Premio Nobel de Literatura 1969). Entre mi poco conocimiento de la basta obra de dramaturgo y filosofo, cuento con Días Felices y Esperando a Godot (obra que hoy nos reúne); para cualquier amante del teatro, el prurito por conocer algo, por mínimo que sea, sobre la obra de Beckett, debe inmanente al ejercicio su pasión
    Publicada en 1952 (originalmente en francés) la obra del irlandés sería traducida al inglés tres años después. Ahora bien, fuera del contenido literario como tal, me gustaría plantear (o aclarar) una cuestión sobre le metatexto presente en la obra, me gustaría plasmar aquí la realidad objetiva (si tal cosa existe) de esta pieza de la literatura universal, esto debido al respeto que según mis (completamente subjetivo) principios como amante de la literatura merece cada autor.

    *****

    A continuación hago un pequeño resumen de la obra:

    Primer Acto
    Dos personajes principales Vladimiro y Estragon, ambos se encuentran en un camino descampado, tan solo hay un árbol de fondo en el que es segundo lucha por quitarse sus zapatos; ambos esperan a Godot.
    Palabras van, palabras vienen, aparecen Pozzo y Lucky, amo y siervo respectivamente, los cuales realizan ciertos actos para entretener a sus nuevos amigos. Salen de escena después de un rato, quedan los dos personajes solos, llega un  muchacho (una figura de análisis multidisciplinario, quizá el personaje que permite establecer el verdadero significado de la obra) el cual indica que Godot no vendrá, que tal vez mañana si. Sale y salen.

    Segundo Acto
    Reaparecen los principales, es el día siguiente, esperan a Godot, discuten, reaparecen Pozzo y Lucky, sin embargo hay algo extraño. Con presteza descubren que hay algo extraño, el amo ahora es ciego y el siervo (que filosofó y canto el día anterior) ahora es mudo. Estragon parece recuerda vagamente el día anterior, Vladimiro recuerda todo, y los dos aparecidos no recuerdan nada. Discusiones de carácter fuertemente existencialistas (muy ricas para los amantes de la filosofía), finalmente salen.

    Agrego textualmente (acaban de salir Pozzo y Lucky):

    VLADIMIRO.- Dile... (Se interrumpe.) ...dile que me has visto y que... (Reflexiona.) . ..que me has visto. (Pausa. VLADIMIRO avanza y el MUCHACHO retrocede. VLADIMIRO se para y el MUCHACHO también.) Dime: ¿estás seguro de haberme visto? ¿No me dirás mañana que nunca me has visto? (Silencio. VLADIMIRO da un repentino salto hacia adelante y el MUCHACHO se escapa como una flecha. Silencio. El sol se pone; sale la luna. VLADIMIRO permanece inmóviL ESTRAGÓN se despierta, se descalza, se levanta con los zapatos en la mano y, los pone ante la batería; va hacia VLADIMJRO y lo mira.)

    MUCHACHO.- Señor... (VLADIMIRO se vuelve.) Señor Alberto...
    VLADIMIRO.- Vuelta a empezar. (Pausa. Al MUCHACHO.) ¿No me reconoces?
    MUCHACHO.- No, señor.
    VLADIMIRO.- ¿Viniste ayer?
    MUCHACHO.- No señor.
    VLADIMIRO.- ¿Es la primera vez que vienes?
    MUCHACHO.- Sí, señor. (Silencio.)
    VLADIMIRO.- De parte del señor Godot.
    MUCHACHO.- Sí, señor.
    VLADIMIRO.- No vendrá esta noche.
    MUCHACHO.- No, señor.
    VLADIMIRO.- Pero vendrá mañana.
    MUCHACHO.- Sí, señor.
    VLADIMIRO.- Con toda seguridad.
    MUCHACHO.- Si, señor. (Silencio.)
    VLADIMIRO.- ¿Te has encontrado con alguien?
    MUCHACHO. No, señor.
    VLADIMIRO.- Otros dos... (Vacila.) ...hombres.
    MUCHACHO.- No he visto a nadie, señor. (Silencio.)
    VLADIMIRO.- ¿Qué hace el señor Godot? (Pausa.) ¿Oyes?
    MUCHACHO.- Si, señor.
    VLADIMIRO.- ¿Y qué?
    MUCHACHO.- No hace nada, señor. (Silencio.)

    (…)

    MUCHACHO.- ¿Qué debo decirle al señor Godot, señor?
    VLADIMIRO.- Dile... (Se interrumpe.) ...dile que me has visto y que... (Reflexiona.) . ..que me has visto. (Pausa. VLADIMIRO avanza y el MUCHACHO retrocede. VLADIMIRO se para y el MUCHACHO también.) Dime: ¿estás seguro de haberme visto? ¿No me dirás mañana que nunca me has visto? (Silencio. VLADIMIRO da un repentino salto hacia adelante y el MUCHACHO se escapa como una flecha. Silencio. El sol se pone; sale la luna. VLADIMIRO permanece inmóvil ESTRAGÓN se despierta, se descalza, se levanta con los zapatos en la mano y, los pone ante la batería; va hacia VLADIMJRO y lo mira.)

    Por último al salir el joven, los personajes principales disertan (sobre todo Vladimiro, llegando a las conclusiones tópicas de la obra), y finaliza todo con su famoso final, que descuella el más alto nivel de inacción.

    VLADIMIRO.- Entonces, ¿nos vamos?
    ESTRAGÓN.- Vámonos. (No se mueven.)

    *****

    Samuel Beckett
    Ahora deseo establecer lo que propuse previo a la sipnosis. En Wikipedia descubrirán como la más famosa interpretación de la obra, se basa en la idea de la raza humana (representada por Vladimiro y Estragón) esperando a God(ot) [o sea, Dios. God es Dios en inglés]. Empero, Beckett aclaró en vida que si esa hubiera sido su idea, hubiera escrito God en lugar de Godot. Lacónicamente: Este no es el tema.
    Desde mi perspectiva, y tomando en cuenta el carácter inexorablemente existencialista de la obra, se busca plantear el absurdo de lo cotidiano, las vicisitudes del microcosmos humano, el cual carece de la inmutabilidad como característica inherente; la superficialidad y la falta de certeza en lo absoluto, se asemejan más a la realidad que se vive.
    Si tuviera que elegir un tema central para este texto, propondría: el hombre como ser de un día en perpetuo devenir y olvido. Lo irrelevante de la memoria (y porqué no de la historia como método para entender la realidad) para vivir lo cotidiano.
    Para el que se disponga a leer el libro, le aseguro que experimentará la satisfacción de la comedia del sinsentido, la verdad es que se disfruta lo ameno (pero profundo) de la lectura. Disfrute garantizado. (Pueden descargar el libro haciendo click aquí, sin registrarse)
     
    Cada palabra es como una innecesaria mancha en el silencio y en la nada.
    Samuel Beckett (1906-1989)

    domingo, 13 de febrero de 2011

    Identidad, invención y mito

    Laudator temporis acti. Dicha locución latina puede resumir el interés que cualquier ser humano siente en algún momento, ya sea al analizar con profundidad el pasado o simplemente al ver la superficie del mismo.

    Este libro, Identidad, invención y mito (Ensayos escogidos) viene a servir en bandeja de oro, lo que los intelectuales costarricenses (a partir de Joaquín García Monge) ven en su Costa Rica, hoy de antaño. Un panorama que nos demuestra como de 1920 a la actualidad no somos tan distintos y por el contrario vivimos todavía atados a los mismos yugos de siempre.

    Nuestro sino como nación al día de hoy se decanta en un marco donde la historia de la patria misma que esta en juego no es conocida. Ignoramos el pasado y de allí que la ciclicidad de la historia lejos de permitirnos engrandecernos cual otrora, nos obliga a ser fabulación, simulacro del pasado, somos Napoleón III encarnado.

    Es ante todo esto que el libro publicado por la Editorial Costa Rica reivindica a figuras intelectuales olvidadas en el país (si es que hay alguna que no haya sido olvidada) y nos brinda sus cavilaciones acerca del ser costarricense - cabe decir que lo hace de una manera muy amena, debido a la corta extensión de los textos -. 

    Más allá de seguir con este prolegómeno, dejo un resumen de los ensayos que esta antología presenta, creó que los nombres de los escritores hablan por si solos y cualquiera que pretenda estudiar el ser de esta pequeña nación centroamericana debe tomar su tiempo para leer estas grandes piezas literarias.

    Ante el Monumento Nacional - Joaquín García Monge (1881-1958). Publicado recientemente en el blog

    Mira y pasa - Omar Dengo (1888 - 1928)

    Costa Rica, Suiza centroamericana - Mario Sancho Jiménez (1889 -1948)

    El 15 de septiembre es un termómetro que gradúa la tristeza del pueblo costarricense - Vicente Saenz (1896 - 1963)

    Abel y Caín en el ser histórico de la nación costarricense - Abelardo Bonilla Baldares (1899 - 1969)

    La isla que somos - Isaac Felipe Azofeifa (1909 – 1997)

    Los ticos y la máscara - Mario Alberto Jiménez Quesada (1911 - 1961)

    Tres notas sobre el carácter costarricense - Luis Barahona Jiménez (1914 - 1987)

    El ambiente tico y los mitos tropicales - Yolanda Oreamuno Unger (1916 - 1956)

    Uso y práctica del chunche - Alberto Cañas (1920 - )

    Debe y haber del hombre costarricense - Eugenio Rodríguez Vega (1925 - 2007)

    La Campaña Nacional, crisol de nacionalidad - José Abdulio Cordero (1927 - )

    A mí qué me importa - Carmen Naranjo (1928 - )

    La invención de un país imaginario - Carlos Cortés (1962 - )

    Estos 14 ensayos dan una explicación de nuestra falta de cultura, el porque de las deficiencias en educación, la corrupción política, las campañas políticas clientelistas, nuestro carácter individualista, etc. Lo que merece ser recalcado en cuanto al contenido del libro es su esencia, su existencia como tal. Costa Rica carece de una tradición intelectual continua. Viendo los años de nacimiento de los escritores y estudiando la literatura costarricense del día de hoy descubrimos como hay agujeros muy visibles en nuestro desarrollo cultural-intelectual. Ante este panorama es donde recordar a los grandes intelectuales tiene un aire refrescante, de allí el inicio, ladator temporis acti.

    Para los que no puedan adquirir el libro, la mayoría de los ensayos se pueden encontrar fácilmente en Internet con tan solo digitar el título y el autor en Google, no obstante en la página lospobresdelatierra.org se encuentran muchos de ellos.


    miércoles, 5 de enero de 2011

    Un mundo feliz

    Edición de Rotativa
                El libro de este mes es la obra magna de Aldous Huxley. Este escritor británico nacido en 1894, fue uno de los tantos humanos descontentadizo por la weltanschauung propio de la época de su edad madura, en la cual el peligro de muerte, la sensación de desasosiego, la idea de que algo se hizo mal, nublaba la mente de manera absoluta.
                Ad hoc, lejos de clisés, en los años conocidos por los expertos de la historia como el Período de entreguerras, Huxley le regala a la humanidad una obra que no merece más que ser encomiada. La forma de crear a los dramatis personae, el descollar de una trama futurista, actúan concomitantemente para darnos Un mundo feliz.
                Propiamente en la obra. Les brindo los nombres de algunos personajes para que se den una idea de la exquisita ironía del libro:
                Ad hoc, lejos de clisés, en los años conocidos por los expertos de la historia como el Período de entreguerras, Huxley le regala a la humanidad una obra que no merece más que ser encomiada. La forma de crear a los dramatis personae, el descollar de una trama futurista, actúan concomitantemente para darnos Un mundo feliz.
                Propiamente en la obra. Les brindo los nombres de algunos personajes para que se den una idea de la exquisita ironía del libro:

                -Bernard Marx                          -Mustafá Mond
                -Lenina Crowne                        -Henry Foster
                -Dr. Wells                                   -El Salvaje (ironía: es de México)

    Huelga decir muchas cosas, entre ellas el contesto de la obra. La obra se estructura de la siguiente manera: Una introducción, seguidamente el acontecimiento que moverá le dará sentido a la obra, con presteza el emplazamiento se lleva a cabo, por último, tomando quizá una cuarta o quinta parte del libro, se ofrece el argumento del libro, la reflexión, la manera en que el autor infirma el título de la obra.
    Este libro más allá de todo lo dicho anteriormente, se ha impuesto como uno de los mejores libros del siglo XX, uno de los mejores libros escritos en inglés de todos los tiempos y para algunos el mejor libro de ciencia ficción que existe, debido a su sandez, lo cual no quita un contenido fausto, pero simplicidad que permite que de este al alcance de cualquier persona que quiera leerlo.
    El argumento del libro es muy variado, pero todo gira alrededor de distintos tópicos: El humano en su soledad, el ostracismo social, el oprobio discursivo del schlemiel, misantropía llevada al máximo, el placer como medio de control, enajenación absoluta, sociedad de consumo extrema y la eliminación de cualquier individuo recalcitrante.
    Una de las partes de un tríptico literario completado con 1984 (Orwell) y Fahrenheit 451 (Bradbury), Un mundo feliz es lo que yo llamo, una de las profecías de la posmodernidad, de alguna forma, quizá dialécticamente, estos tres libros narran lo que hoy vemos poco a poco se va volviendo realidad. La sociedad como un Endriago invencible, al cual se cede o se alistan los bártulos; la animosidad nada atemperada que cada vez crece más entre el hombre y un sistema que desea homogenizar a todas sus partes.
    Les invito pues a leer esta gran obra – recomendando la edición de la editorial Rotativa, que incluye el prologo de Aldous Huxley después de haber escrito el texto, sin esta nota se pierde mucho, no de la novela como tal sino de la riqueza de la historia humana –, no se arrepentirán, y más bien estoy seguro que llegarán a realizar que nuestro hoy es la prosapia de este tipo de obras literarias. Sin más, les regalo parte de la obra, con la intención de que puedan darse una mejor idea de Un mundo feliz.

      

    “Un edificio gris, achaparrado, de sólo treinta y cuatro plantas. Encima de la entrada principal las palabras: Centro de Incubación y Condicionamiento de la Central de Londres, y, en un escudo, la divisa del Estado Mundial: Comunidad, Identidad, Estabilidad.”

    ***
    “Alto y más bien delgado, muy erguido, el director se adentró por la sala. Tenía el mentón largo y saliente, y dientes más bien prominentes, apenas cubiertos, cuando no hablaba, pos sus labios regordetes, de curvas floreadas. ¿Viejo? ¿Joven? ¿Treinta? ¿Cincuenta? ¿Cincuenta y cinco? Hubiese sido difícil decirlo. En todo caso la cuestión no llegaba siquiera a plantarse; en aquel año de estabilidad, el 632 después de Ford, a nadie se le hubiese ocurrido preguntarlo.”
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    “«Los niños Alfas visten de color gris. Trabajan mucha más duramente que nosotros, porque son terriblemente inteligentes. De verdad me alegro muchó de ser Beta, porque no trabajo tanto. Y, además, nosotros somos mucho mejores que los Gammas y los Deltas. Los Gammas son tontos. Todos visten de color verde, y los niños Delta visten todos de caquí. ¡Oh, no, yo no quiero jugar con niños Delta! Y los Epsilones todavía son peores. Son demasiado tontos para…»
    El director volvió a cerrar el interruptor. (…)
    -Todavía se lo repetirán cuarenta o cincuenta veces antes de que se despierten, y lo mismo en la sesión del jueves, y otra vez el sábado. Ciento veinte veces tres veces por semana, durante treinta meses. Después de lo cual pueden pasar a una lección más adelantada.”